La necesidad de aprender



La necesidad de aprender

Ser profesional no se define únicamente por vivir de una determinada actividad sino de dominar la mayor cantidad de habilidades posibles de esta.

Lamentablemente en todos los sectores del servicio profesional las personas sentimos que el llevar varios años de ejercicio nos otorga automáticamente un doctorado y una mención honorífica que reza: “este hombre (mujer) lo sabe todo de esta profesión.  No hay secretos que no conozca.

Ahí comienza el largo camino al fracaso.

La necesidad de aprender y capacitarnos.

Reza un viejo refrán chino: “el conocedor acumula conocimientos, el sabio los aplica”.  Esto es algo que a veces olvidamos utilizar en nuestra diaria actividad, aplicar el conocimiento para convertirlo en sabiduría.

Debemos estar conscientes de que el mundo cambia a ritmo acelerado.  Lo que ayer era bien visto hoy ya no lo es y la necesidad de aprender como adaptarse es de vital importancia.   Rápido ejemplo.  En los años 40 ver a una mujer fumar era un símbolo de sofisticación.  Hoy en día es algo muy diferente.

Pero retomar el camino del aprendizaje a veces cuesta mucho trabajo.  Hemos perdido el entusiasmo por aprender cosas nuevas.  Dejamos de ser niños inquietos y curiosos para convertirnos en adultos aburridos que sienten estar aprisionados en una actividad que no les satisface.

Es el momento de comenzar a olvidar para aprender cosas nuevas.  ¿Suena raro?  Es probable, pero hay una forma de ilustrar con mucha claridad lo que pretendo decirte.

Permíteme compartirte una hermosa e ilustrativa leyenda china:

Un famoso guerrero, Va de visita a la casa de un maestro Zen. Al llegar se presenta a éste, contándole de todos los títulos y aprendizajes que ha obtenido en años de sacrificados y largos estudios.

Después de tan sesuda presentación, le explica que ha venido a verlo para que le enseñe los secretos del conocimiento Zen.

Por toda respuesta el maestro se limita a invitarlo a sentarse y ofrecerle una taza de té.
Aparentemente distraído, sin dar muestras de mayor preocupación, el maestro vierte té en la taza del guerrero, y continúa vertiendo té aún después de que la taza está llena.

Consternado, el guerrero le advierte al maestro que la taza ya está llena, y que el té se escurre por la mesa.

El maestro le responde con tranquilidad “Exactamente señor. Usted ya viene con la taza llena, ¿cómo podría usted aprender algo?

Ante la expresión incrédula del guerrero el maestro enfatizó: ” A menos que su taza esté vacía, no podrá aprender nada”

¿Qué tal si vaciamos nuestra taza y nos enfrascamos en la apasionante aventura del aprendizaje?

¿ No sientes La necesidad de aprender ?


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